Pago de los Capellanes Crianza 2022: el Ribera del Duero que nunca falla
Hay vinos que no necesitan demasiada presentación porque llegan a la mesa con una reputación ya hecha. Pago de los Capellanes Crianza 2022 es uno de ellos. Lo abrimos en una cata con amigos y volvió a demostrar algo muy sencillo: es un vino de calidad, fiable, reconocible y con ese punto de seguridad que hace que casi nunca salga mal.
Este es el tipo de Ribera que uno abre sabiendo que difícilmente va a decepcionar. Otra cosa es que el precio actual, ya alrededor de los 25 euros, obligue a juzgarlo con más exigencia que hace unos años.
La botella transmite seriedad desde el primer momento: etiqueta blanca, diseño limpio, el relieve de las iniciales en el vidrio y una contraetiqueta muy clara. Aquí no hay misterio ni disfraz. Estamos ante un Ribera del Duero Crianza elaborado con Tempranillo, con 12 meses en barrica de roble francés y con una graduación de 15% vol..
Lo probamos con amigos, en ese contexto donde el vino tiene que funcionar de verdad: mesa, conversación, comida y varias opiniones cruzadas. Y volvió a pasar lo que suele pasar con Pago de los Capellanes: gustó.
Si Pago de los Capellanes juega en una liga más seria y cara, este Roble permite mirar otra cara de Ribera: fruta, barrica más corta y precio más contenido.
La cata con amigos: calidad y seguridad
En copa apareció lo que esperábamos: fruta madura, presencia, volumen y ese carácter de Ribera que llena la boca. No fue un vino tímido. Tampoco pretendía serlo. Este es un tinto pensado para mesa, para carne, para platos con sabor y para beberlo con calma.
Lo mejor fue la sensación de equilibrio dentro de su potencia. Con 15% vol. siempre existe el riesgo de que el alcohol domine, pero aquí no nos pareció desbocado. Tiene fuerza, sí, pero también tiene una construcción bastante fina para el estilo.
De Ribera del Duero saltamos al Douro portugués: Casa Ferreirinha, fruta, equilibrio y otra manera de beber el río.
Ficha visible de la botella
El vino que nunca falla, pero cada vez cuesta más
Hay que decirlo claro: Pago de los Capellanes Crianza es uno de esos vinos que uno recomienda con bastante tranquilidad. Tiene nombre, tiene consistencia y suele dejar una sensación de calidad. En una mesa con amigos, cuando no quieres arriesgar, es una apuesta segura.
Pero también hay que decir la otra parte: últimamente ha subido bastante de precio. Alrededor de 25 euros, ya no compite como simple Ribera correcto. A ese nivel uno empieza a pedir más: más emoción, más profundidad y más diferencia frente a otras botellas que cuestan menos.
Otro estilo completamente distinto: menos Ribera, más Francia, más sutileza y una forma diferente de entender un tinto con años.
Maridaje: con qué lo pondría
Este vino pide comida. No lo veo como una copa ligera para tomar sin más, sino como un Ribera de mesa, de plato principal y de sobremesa larga. Con amigos funcionó precisamente por eso: tenía suficiente presencia para acompañar la comida y seguir vivo en la conversación.
¿Lo compraría?
Sí, pero con matices. Lo compraría porque es de esos vinos que transmiten seguridad. Sabes que hay calidad, sabes que hay bodega detrás y sabes que en una mesa con amigos tiene muchas papeletas para funcionar.
Pero ya no lo metería en la cesta sin mirar el precio. Si está cerca de 25 euros, entra en una zona donde hay que exigirle mucho. Sigue siendo muy bueno, pero la relación calidad precio ya no es tan automática como cuando se encontraba más barato.
Veredicto final
Nota XVINOS: 8,6/10
Un Ribera del Duero de mucha calidad, serio, fiable y con ese punto de vino que nunca falla. Penaliza algo el precio actual, porque alrededor de 25 euros ya no basta con ser bueno: hay que justificar cada euro.
Pago de los Capellanes Crianza 2022 volvió a funcionar en una cata con amigos. No sorprendió por rareza ni por extravagancia, sino por algo más difícil: por confirmar lo que se espera de él.
Es calidad reconocible. Es un Ribera con cuerpo, con carácter, con madera bien trabajada y con una marca que sigue pesando en la mesa. Tal vez ya no sea el chollo que pudo ser hace años, pero sigue siendo una botella que rara vez te deja mal.