El vino que hemos probado y que os analizamos hoy, es un mencía con denominación de origen Valdeorras y que se denomina Menciño.
La bodega que lo elabora, es una cooperativa con la cual los agricultores de la zona de O Barco de Valdeorras, se agrupan para la elaboración de vinos de calidad.
Su nombre es cuando menos curioso, Bodega Cooperativa Jesús Nazareno.
Tiene más de medio siglo de historia (fundada en 1957), y se nutre de los viñedos de la zona de O Barco de Valdeorras y alrededores, muy cerca del Rio Sil y casi limitando con León.
Hoy os traemos un clásico, desde La Rioja, Alcorta Crianza 2008.
La bodega de Juan Alcorta (Bodegas Campoviejo) es un clásico de la zona Rioja, engloba varias marcas muy reconocidas como Campoviejo, Alcorta o Azpilicueta.
Forma parte de la compañía Domenecq Bodegas, la mayor productora y exportadora de vinos de España.
Está situada en Camino La Puebla nº 50 en Logroño, La Rioja.
En esta bodega se elaboran crianzas, reservas y gran reserva.
Sus viñedos están parcelados ya, para que cada uva tenga su destino y esté determinada para cada tipo de vino.
MdO Moscato de Ochoa: doce años después sigue sorprendiendo
Hay botellas que aparecen en una época en la que uno todavía no espera demasiado de los vinos dulces, y de repente te descolocan. MdO Moscato de Ochoa fue una de esas sorpresas: un vino de baja graduación, muy aromático, con un punto de aguja y con una facilidad peligrosa para llevarte de una copa a otra. En 2014 rondaba los 11 euros; ahora, en 2026, se mueve sobre los 14 euros.
MdO MoscatoBodegas OchoaOlite · Navarra5,5% vol.Moscatel de grano menudo2014: sobre 11 €2026: sobre 14 €
Releer esta cata doce años después tiene gracia porque mantiene intacta la sensación principal: no era un vino de nuestro estilo habitual, pero nos gustó mucho. Y eso, en XVINOS, siempre pesa.
En aquel texto hablábamos de un vino sorprendente. Se llamaba MdO Moscato de Ochoa, venía de Bodegas Ochoa, en Olite, y tenía algo muy claro: estaba pensado para disfrutar sin solemnidad, bien frío, con su punto dulce, su baja graduación y una burbuja ligera que lo hacía muy refrescante.
La diferencia principal entre aquel artículo y esta revisión no está tanto en el recuerdo del vino como en el contexto. Hace doce años hablábamos de una botella de unos 11 euros. En 2026, con un precio aproximado de 14 euros, sigue siendo razonable, pero ya obliga a mirarlo con un poco más de exigencia.
01Tenía solo 5,5% vol., una graduación muy baja frente a la mayoría de vinos tranquilos.
02Estaba elaborado con uva moscatel de grano menudo, según el artículo original.
03Su punto ligeramente gasificado lo acercaba a la sensación de vino de aguja.
04Doce años después, el precio sube de unos 11 euros a unos 14 euros, pero el vino sigue teniendo interés.
MdO Moscato de Ochoa en la foto original del artículo de 2014: una botella que ya entonces nos pareció distinta dentro de lo que solíamos beber.
De Olite a una copa dulce, fría y muy fácil
El artículo original situaba muy bien el vino: Bodegas Ochoa, en Olite, la capital navarra del vino. También destacaba algo importante de la filosofía de la casa: la idea de que la calidad empieza en el cultivo y en el trabajo de la propia viña.
En aquel momento nos llamó la atención incluso la propuesta de visita a bodega con cata. Era otra época, otro precio y otra manera de mirar las bodegas desde internet, pero ya aparecía algo que sigue teniendo sentido: el vino no como producto aislado, sino como puerta a un lugar, a una familia, a una forma de trabajar y a una posible escapada.
Lectura doce años después: MdO Moscato no es un vino para analizar con solemnidad excesiva. Es un vino para entenderlo en su terreno: frío, dulce, aromático, ligero y refrescante. A 14 euros en 2026, sigue teniendo sentido si buscas exactamente eso.
La cata actualizada: dulce, aromático y con aguja fina
En copa lo recordábamos como un vino brillante y dorado, con el sabor de la uva moscatel muy presente y una sensación de fruta madura dulce. También aparecía algún recuerdo cítrico, importante para que el vino no se quedara solo en azúcar.
La clave estaba en el equilibrio entre dulzor, baja graduación y frescura. Ese toque ligeramente gasificado, casi de vino de aguja, le daba mucha vida. No era un dulce pesado ni empalagoso en la primera copa. Al contrario: resultaba refrescante y muy fácil de beber.
Doce años después, lo leería igual, pero con una diferencia: el precio. A unos 11 euros en 2014 era una sorpresa muy defendible. A unos 14 euros en 2026 sigue siendo interesante, aunque ya no es una compra tan automática. El vino mantiene su encanto, pero la exigencia sube un poco.
VistaDorado brillante, con aspecto luminoso y apetecible.
NarizMuy aromático, con uva moscatel, fruta madura dulce y recuerdos cítricos.
BocaDulce, goloso, ligero, con aguja fina y sensación refrescante.
FinalAgradable, fácil, con ganas de repetir copa.
Hace doce años y ahora: qué cambia realmente
Lo curioso es que, al releer la cata de 2014, no cambiaría demasiado la sensación del vino. Seguimos hablando de una botella dulce, baja en alcohol, aromática, muy fácil y con ese punto de aguja que la hace distinta. Lo que cambia es el marco.
Hace doce años, por unos 11 euros, MdO Moscato tenía un punto de descubrimiento muy atractivo. En 2026, sobre 14 euros, sigue siendo una botella recomendable, pero ya entra en una zona donde uno compara más: con otros dulces, con espumosos sencillos, con blancos aromáticos o incluso con opciones de postre.
AAntes: sorpresa, precio más amable y sensación de descubrimiento.
BAhora: sigue siendo rico, pero la subida a unos 14 euros obliga a valorar más la ocasión.
CAntes y ahora: su mejor baza sigue siendo beberlo muy frío.
DEl recuerdo no se rompe: sigue siendo un dulce muy agradable dentro de su estilo.
Un vino dulce que no conviene juzgar como un blanco seco
La trampa con este tipo de vinos es mirarlos desde el lugar equivocado. Si alguien busca un blanco seco, serio, gastronómico en sentido clásico, probablemente MdO Moscato no sea su vino. Pero si lo entendemos como vino dulce, aromático, bajo en alcohol y refrescante, entonces juega mucho mejor sus cartas.
En 2014 decíamos que no solíamos tomar vinos de este estilo y, aun así, nos parecía de los mejores que habíamos probado dentro del género. Esa frase sigue siendo la esencia de esta actualización. A veces un vino no tiene que pertenecer a tu zona habitual para convencerte.
01No es un blanco seco: hay que beberlo sabiendo que juega en el terreno dulce.
02Su baja graduación lo hace muy amable para aperitivos suaves o sobremesas.
03El punto de aguja ayuda mucho a que el dulzor no resulte pesado.
El propio artículo original lo tenía claro: este vino estaba recomendado para aperitivos y postres. Hoy lo mantendría exactamente ahí. No lo llevaría a platos principales potentes ni a comidas donde el vino tenga que pelear con grasa, tanino o estructura.
Su sitio natural está en el inicio o en el final. Una copa fría antes de comer, un postre de fruta, una tarta ligera, algo con cítricos, incluso una sobremesa en la que apetece algo dulce sin entrar en un licor más fuerte.
AperitivoMuy frío, con frutos secos suaves, quesos frescos o bocados ligeros.
PostresFruta, tartas ligeras, bizcochos, postres cítricos o repostería sencilla.
SobremesaUna copa dulce y baja en alcohol para alargar la charla sin pesadez.
ServicioBien frío. Si se calienta, puede perder parte de su gracia.
¿Lo compraría hoy?
Sí, pero con una condición muy clara: comprarlo sabiendo lo que es. No es un vino para quien busca sequedad, mineralidad o acidez atlántica. Es un moscato dulce, aromático, bajo en alcohol y refrescante.
A unos 14 euros en 2026, ya no lo pondría en la cesta sin pensarlo como quizás podía ocurrir hace doce años, cuando rondaba los 11 euros. Pero si lo que quieres es una botella diferente, dulce, fría y muy fácil para aperitivo o postre, sigue siendo una compra defendible.
Compra XVINOS: sí, si buscas un vino dulce fácil, aromático y muy refrescante. A 14 euros ya no es una compra automática, pero sigue siendo una botella con encanto.
Veredicto final
8,3
Nota XVINOS actualizada: 8,3/10
En el artículo original le dimos 85 puntos. Doce años después, con el precio ya sobre los 14 euros, ajustaría ligeramente la lectura: sigue siendo muy bueno dentro de su categoría, pero la relación calidad-precio ya no es tan potente como cuando rondaba los 11 euros.
MdO Moscato de Ochoa nos sorprendió precisamente porque no era el tipo de vino que más bebíamos. Y quizá por eso dejó tan buen recuerdo: porque entró sin pedir permiso, con dulzor, frescura y una facilidad enorme.
Hace doce años era una pequeña sorpresa dulce a precio todavía amable. Ahora cuesta algo más, pero mantiene su interés si se entiende bien: una copa fría, aromática, baja en alcohol, golosa y distinta. No es un vino para todos los días, pero sí para recordar que el vino también puede ser sencillo, dulce y divertido.
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La verdad es que ya me apetecía volver a hablaros acerca de un Ribera del Duero.
Después de todo es mi denominación de origen favorita, y ultimamente se están prodigando, y hay muchas marcas haciendo buenos vinos en esta denominación a orillas del Duero.
La famosa Bodegas Lan, conocidísima bodega que destaca por sus riojas, allá por el año 2007 decidió tras mucho tiempo interesada, expandirse a la zona de la Ribera del Duero.
Esta nueva bodega, la ubicó en la localidad de Olmedillo de Roa, a 70 km de la capital, donde su pretensión fue elaborar caldos de calidad bajo la marca Marqués de Burgos.
Esta fue mi primera incursión en una denominación de origen que era totalmente desconocida para mi, Campo de Borja.
El vino probado se llama Coto de Hayas y es un vino joven, de la añada de 2012.
Está elaborado por Bodegas Aragonesas, en la zona de Zaragoza.
En este mapa, se aprecia perfectamente la zona de esta denominación de origen, ubicada en el valle del Ebro, limitando con Navarra y La Rioja.
La bodega posee 3500 hectáreas de viñedos propios.
En esta ocasión fue una Magnum (1.5 litros).
Éramos bastantes a la mesa y optamos por colocar dos o tres magnum a lo largo de la misma.
El vino se llamaba Solar de Samaniego, un Rioja Crianza de 2007.
Se trata de una Bodega de la Rioja Alavesa, situada en Laguardia (Alava).
Es un grupo familiar que inicia su actividad en 1972 fundando Bodegas Alavesas.
Desde Peñafiel, a 56 kilómetros de Valladolid, y de la mano de Teófilo Reyes, nos llega este Tamiz joven Roble de 2011.
Bodegas Reyes es una bodega fundada en 1994 por Juan José y Luís Reyes, bajo la dirección técnica de su padre, D.Teófilo Reyes, un reputado enólogo de la Ribera del Duero.
Este Tamiz, es un ribera joven y afrutado, con un toque a madera fruto de la crianza de entre 5 y 7 meses en barrica de roble americano.
Hoy vamos a evaluar un rioja que no conocía.
Era un sábado y en una cena bastante multitudinaria de compañeros, así conocimos este Rioja.
Se trata de Sancho Garcés cosecha de 2011 de Bodegas Patrocinio.
Esta bodega está situada en el pueblo de Uruñuela en plena Rioja Alta, dispone de 525 hectáreas de viñedos propios.