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Marqués de Murrieta Reserva 2001.Ygay. Rioja


Opinión de cata de Rioja Marques de Murrieta Reserva 2001


Marqués de Murrieta es una bodega con más de 160 años de historia.
Sus orígenes empiezan en el año 1852 con D. Luciano De Murrieta y García, quién elabora el primer vino fino de Rioja y logra exportarlo.
Es por aquél entonces, cuando compra la finca Igay y construye el emblemático Castillo de Igay, que dará nombre a muchos de sus vinos.

En 1983 D.Vicente Cebrián toma el relevo, y a su muerte, sus hijos quienes mantienen vivo actualmente el proyecto Marqués de Murrieta.
Situada al Sur de la Rioja Alta, Finca Igay con sus 300 hectáreas de viñedo propio integrados en el área de la propia bodega, disfruta de un privilegiado microclima.
Allí se cultivan hasta seis variedades de uvas, cinco tintas: tempranillo, garnacha, mazuelo, graciano y cabernet y una blanca : viura.
El vino que hoy probamos, Marques de Murrieta Reserva 2001, es un vino muy conocido en el mercado internacional y uno de los vinos más exportados de esta bodega.
Se trata de un tinto reserva con una crianza de dos años en barricas nuevas y seminuevas de roble americano, y con un año y medio en botella.
Está elaborado con las variedades de uva tempranillo (89%), garnacha tinta (7%) y mazuelo (4%).
Su grado alcohólico es del 14% y su temperatura de servicio óptima  se sitúa entre 16ºC y 18ºC.
Su precio rondaba los 18 euros por botella y su relación calidad precio es buena.
Y digo rondaba, porque creo que ya no es posible conseguir esta añada en la actualidad, al menos por los cauces habituales. ( La botella degustada, formaba parte de un fondo de bodega y llevaba algunos años guardada).
El maridaje de un Marqués de Murrieta es perfecto con carnes rojas, quesos y jamones curados, pescados a la brasa y al horno,etc.
El consejo regulador de la denominación de origen Rioja, denominó esta añada de 2001 como excelente (E).
En boca es un vino con mucho aroma.
Se distingue el tostado del roble fruto de su larga crianza, su sabor a uva muy maduras, muy bien estructurado, con mucho sabor de inicio y que se mantiene todo a lo largo del trago.
Su final es muy sabroso, con mucho sabor propio de una gran añada, muy aromático.
En nuestra botella, ha perdido un poco su "fuerza y carácter".
Se nota que en su gráfico de conservación, está iniciando su descenso.
Pese a que su conservación ha sido buena, más de diez años en botella nos muestran una caída en sus propiedades. Aún así se ve lo gran vino que es y ha sido.
En resumen, un gran vino que si tienes la suerte de conseguir una botella de esta añada y en condiciones, hay que degustarla... sin duda.

Opinión de cata de Marqués de Murrieta Reserva 2001. Igay.  Puntos 85

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