Palacio de Villachica Crianza 2020: un Toro con presencia, carácter y potencia
Lo compramos para una cena familiar porque la botella tenía una presencia magnífica en el lineal. Y esta vez la etiqueta no iba de farol: resultó ser un buen vino, serio, con cuerpo y con esa potencia tan reconocible que aparece en algunos tintos de Toro.
Hay botellas que se compran por recomendación, otras por precio y otras porque, sencillamente, entran por los ojos. Este Palacio de Villachica Crianza 2020 fue de las terceras. Lo vimos en el lineal, nos gustó mucho la presencia de la botella y decidimos llevarlo para una cena familiar. La jugada salió bien: encontramos un Toro con carácter, potencia y esa sensación de vino serio que se agradece cuando la mesa pide algo con más empaque.