Mas Petit de Parés Baltà: de aquel Garnacha y Cabernet de 2009 al vino actual
En 2014 probamos Mas Petit 2009, de Parés Baltà, un tinto del Penedès elaborado entonces con Garnacha y Cabernet Sauvignon, con crianza en roble francés y un precio que rondaba los cinco euros. Doce años después, la bodega sigue viva, Mas Petit sigue existiendo, pero el vino ya no se entiende exactamente igual.
Esta actualización tiene gracia precisamente por eso: no es solo rescatar una cata antigua, sino mirar qué ha pasado con la botella, con la bodega, con el precio y con nuestra propia forma de valorar los vinos. Porque lo que en 2014 nos pareció correcto pero algo falto de equilibrio, hoy se lee dentro de una historia mucho más interesante.
La conclusión rápida: Parés Baltà sigue funcionando, Mas Petit sigue en catálogo, pero el vino ha evolucionado. Ya no es simplemente aquel Garnacha y Cabernet de 2009 que probamos hace más de una década.
En el artículo original hablábamos de Cataluña como una tierra con enorme tradición vitivinícola, pero todavía bastante desconocida para muchos consumidores. Esa idea sigue teniendo parte de verdad. El Penedès, en concreto, suele estar muy asociado al cava, pero también tiene tintos, blancos y proyectos ecológicos con mucha personalidad.
Parés Baltà era entonces una bodega familiar con mucho recorrido, y lo sigue siendo. De hecho, en la propia web actual de la bodega se mantiene ese mensaje de continuidad histórica desde 1790, viticultura ecológica, biodinámica y una gama bastante amplia de vinos y cavas. Lo interesante es que Mas Petit no ha desaparecido: ha cambiado.
Si Mas Petit sirve para hablar de evolución y estilo, Nostalgia nos llevó a otro territorio: Rioja de pueblo, Arnedo y más densidad de la esperada.
Qué nos pareció Mas Petit 2009 en aquel artículo de 2014
En la cata original, Mas Petit 2009 nos pareció un vino correcto, pero no redondo. Destacábamos su intensidad, su estructura y ese final con recuerdos de vainilla y tostados de madera, pero también señalábamos una acidez algo marcada y una ligera astringencia.
La nota de entonces fue de 79 puntos, que traducido al lenguaje actual de XVINOS sería algo así como un 7,9/10: vino correcto, con interés, pero sin terminar de convencernos del todo. No era una mala compra, especialmente por unos cinco euros, pero tampoco fue una botella que dejara una huella especial.
Visto hoy, quizá lo más interesante no es tanto aquella nota, sino lo que nos permite comparar: el vino, el precio, nuestra propia manera de catar y la evolución de una bodega que ha seguido trabajando y actualizando su discurso.
Mas Petit sigue, pero ya no es exactamente aquel vino
La parte más interesante de esta revisión es que Mas Petit sigue existiendo, pero el vino actual ha cambiado bastante respecto a aquel 2009. En la tienda actual de Parés Baltà aparece Mas Petit 2025 a 9,95 euros, dentro de su línea de vinos ecológicos, biodinámicos y aptos para veganos.
Además, la versión actual aparece descrita como un vino que refleja el cambio en el viñedo del Penedès: más madurez fenólica, tonos violetas y rojos más profundos y, al mismo tiempo, un grado alcohólico más moderado. Esto ya es un enfoque muy distinto al del texto antiguo, donde hablábamos sobre todo de Garnacha, Cabernet y barrica.
Y hay un cambio clave: en la tienda catalana de la bodega, el Mas Petit 2025 figura como elaborado con Garnatxa y Sumoll. Es decir, el vino actual parece haber abandonado aquella fórmula de Garnacha y Cabernet que conocimos en 2009. También la elaboración actual indica sin crianza, buscando un perfil más joven, vivo y directo.
Un buen contraste con el Mas Petit actual: vinos jóvenes, frescos y directos, pero no siempre alineados con lo que más disfrutamos.
De los cinco euros a la frontera de los diez
Uno de los cambios más claros está en el precio. En el artículo original hablábamos de unos 5 euros por botella. Hoy, Mas Petit se mueve aproximadamente en el entorno de los 9-10 euros, según la tienda oficial y algunas tiendas online que todavía ofrecen añadas anteriores.
Es una subida importante, pero también hay que tener en cuenta que han pasado más de doce años, que el vino se presenta dentro de un discurso ecológico y biodinámico más desarrollado, y que la bodega ha reposicionado su gama con una imagen mucho más contemporánea.
¿Tiene sentido recuperar hoy Mas Petit?
Sí, pero no como una simple repetición de aquel vino de 2009. Lo interesante sería probar el Mas Petit actual con mentalidad nueva. Si en 2009 hablábamos de Cabernet, Garnacha, barrica y una cierta astringencia, ahora habría que entrar buscando fruta, frescura, fluidez, Sumoll y esa lectura más actual del Penedès.
También me interesa que la propia bodega hable del cambio climático y de cómo el vino se adapta a lo que la viña está diciendo. Ese tipo de actualización, cuando no se queda solo en discurso, puede dar lugar a vinos más honestos y más conectados con el presente.
La pregunta ya no sería “¿está bien por cinco euros?”, sino otra: ¿merece la pena pagar cerca de diez euros por un tinto joven, ecológico, biodinámico y con una lectura moderna del Penedès? Y esa respuesta solo se puede cerrar con una nueva botella en la mesa.
De una revisión histórica del Penedès a una compra reciente de hipermercado que salió muy bien: blanco gallego, cena de pescado y buena sorpresa.
Mas Petit 2009 frente al Mas Petit actual
Esta comparación hace que el artículo antiguo gane valor. Ya no es solo una opinión vieja sobre un vino correcto. Es una foto de un momento concreto: Mas Petit cuando todavía era Garnacha y Cabernet, cuando costaba unos cinco euros y cuando nosotros valorábamos su equilibrio desde otra perspectiva.
Hoy el vino parece mirar hacia otro lugar. Y eso, lejos de ser un problema, lo convierte en una buena excusa para volver a comprarlo y catarlo otra vez en XVINOS.
Si Mas Petit actual camina hacia frescura y fluidez, Pago de los Capellanes representa justo ese perfil de cuerpo, madera y seguridad que muchas veces buscamos.
Una cata antigua que ahora tiene más interés
Nota original actualizada: 7,9/10
Mantendría la lectura de fondo: aquel Mas Petit 2009 era correcto, interesante por precio y origen, pero no terminó de convencernos del todo por equilibrio. La diferencia es que ahora el artículo gana valor como documento de una etapa anterior del vino.
Lo que sí cambia es el interés por la bodega. Parés Baltà sigue ahí, Mas Petit sigue vivo y la evolución del vino parece suficientemente profunda como para justificar una nueva cata. De aquel Garnacha y Cabernet con barrica hemos pasado, al menos en la versión actual, a un tinto joven, ecológico, biodinámico, vegano, sin crianza y con una mezcla que mira más al Penedès actual.
Por eso, más que cerrar el artículo con una recomendación definitiva, lo cerraría con una tarea pendiente: buscar una botella actual de Mas Petit y volver a probarla en XVINOS. Porque quizá el vino que en 2014 nos pareció solo correcto, en 2026 nos cuente otra historia.









