LAN A Mano 2018: ¿El último gran secreto de Fuenmayor?
Por qué este vino sin filtrar es el antídoto perfecto contra la industrialización
Era casi medianoche cuando el dueño del restaurante, con esa sonrisa cómplice de quien sabe que guarda un as bajo la manga, nos llevó a la parte trasera. "Olvidaos de la carta", nos dijo. Apartó un par de cajas vacías y, del estante más bajo, donde el polvo parecía formar parte del diseño, rescató una botella de LAN A Mano 2018. "Este es de los que no se anuncian", susurró. Esa pequeña anécdota resume la esencia de este vino: no es para quien busca una marca, es para quien busca una historia.
Sostener esa botella, con su etiqueta de papel grueso que recuerda a los antiguos cuadernos de campo, es el preámbulo de una experiencia que rompe los esquemas del Rioja convencional. Mientras las luces del restaurante se atenuaban, el LAN A Mano empezaba a despertar en el decantador. No estábamos ante un vino "limpio" y brillante de catálogo; estábamos ante un tinto crudo, potente y visceral que prometía devolvernos el sabor de la tierra sin filtros ni maquillajes tecnológicos.
I. El Triunfo de lo "No Filtrado"
En un mundo obsesionado con la pulcritud estética, el LAN A Mano 2018 se presenta con orgullo sin filtrar ni clarificar. Para Google y los amantes del contenido original, esto es clave: hablamos de un vino que conserva sus coloides naturales. ¿Qué significa esto para ti? Una textura en boca que ningún otro Rioja de supermercado puede imitar. Es sedoso, es denso y tiene ese "relieve" táctil que te hace sentir cada partícula de sabor.
Pero ojo, este atrevimiento técnico tiene un precio: el sedimento. En nuestra cena, los posos al final de la botella no fueron una molestia, sino la prueba de que lo que estábamos bebiendo era zumo de uva fermentado de forma honesta. Es un vino vivo que sigue evolucionando en la botella, por lo que decantarlo no es un consejo, es una obligación litúrgica para separar el alma del cuerpo.
II. Notas de Cata: El Despertar de la Bestia
Al acercar la nariz a la copa, el 2018 no te recibe con flores delicadas. Te recibe con fruta negra madura, regaliz y una nota mineral que recuerda al grafito y a la tierra mojada después de una tormenta de verano en la Rioja. El Mazuelo, aunque minoritario, es el responsable de que el vino no se duerma; le aporta esa "chispa" de acidez que mantiene el conjunto vibrante y joven.
"Es como morder una mora madura mientras caminas por un bosque de cedros. La madera no es un disfraz, es un marco que realza la fruta sin llegar a eclipsarla nunca."
III. Maridaje: Más allá del Chuletón
Aunque ayer lo disfrutamos con carnes rojas, este vino invita a experimentar. Su estructura es tan sólida que aguantaría platos de caza mayor, pero su finura artesanal lo hace un compañero increíble para un **risotto de boletus y trufa negra** o incluso un chocolate con alto porcentaje de cacao y sal. Es un vino de "largo recorrido", de los que abres a las 9 de la noche y sigue contándote cosas diferentes a la 1 de la madrugada.
IV. El veredicto de nuestra noche
En resumen, el LAN A Mano 2018 es una joya necesaria. En un mercado saturado de vinos "correctos" pero aburridos, encontrar algo con esta personalidad al fondo de una bodega es un regalo. No es solo Rioja; es la demostración de que, cuando se pone el corazón y la mano (literalmente), el resultado es una obra de arte embotellada. Si lo ves, no preguntes. Cómpralo. O mejor aún, haz como nosotros: déjate guiar por el dueño de tu restaurante favorito y baja al fondo de la bodega.

