
Este tipo de botellas nos gusta especialmente para XVINOS porque llegan sin preparación previa. No hemos leído una ficha antes de probarlas, no conocemos una puntuación que pueda condicionarnos y tampoco existe la obligación de encontrar algo extraordinario.
Se abre, se sirve y se bebe entre amigos.
Y la primera conclusión con este FYI Red Blend de Félix Solís fue bastante clara: amaderado, rico y muy fácil de entender.
No voy a reconstruir ahora una cata de laboratorio que no hicimos aquella noche. Sería muy fácil escribir después que encontramos cinco frutas diferentes, cacao, monte bajo, cuero y media docena de especias. Pero no es eso lo que recordamos del FYI.
Lo que quedó fue una sensación mucho más directa.
Y añadiría una tercera característica que quizá sea incluso más importante: es un vino muy de consumo general.
No utilizo esa expresión como crítica. Al contrario. Hay vinos que parecen diseñados para el aficionado que quiere analizarlos y otros que funcionan especialmente bien cuando alrededor de la mesa hay personas con gustos distintos. FYI nos pareció claramente del segundo grupo.
Tiene suficiente presencia para que quien disfruta de los tintos con madera encuentre algo reconocible, pero al mismo tiempo resulta suficientemente amable para no convertirse en una botella difícil.
Una de las cosas interesantes de catar primero e investigar después es comprobar si la elaboración explica lo que hemos encontrado en la copa.
En este caso, bastante.
La ficha actual de Félix Solís para FYI Red Blend explica que el vino se elabora mediante un coupage de Tempranillo y Syrah procedentes de distintos orígenes vitícolas españoles. Las variedades se vinifican en depósitos de acero inoxidable durante aproximadamente 10 a 14 días, con temperaturas controladas entre 26 y 28 ºC.
Después llega el dato que más nos interesa: el vino permanece entre tres y cuatro meses en barricas de roble americano hasta finalizar la fermentación maloláctica. Posteriormente se decide la mezcla definitiva.
Fue una de las características que más fácilmente identificamos durante la cata.
Un dato que ayuda a entender perfectamente por qué ese carácter aparece de forma reconocible.
La propia bodega describe actualmente recuerdos de fruta negra madura, balsámicos, cuero, vainilla y cacao. Los mencionamos porque forman parte de la descripción oficial, no porque queramos apropiarnos de esas notas como si las hubiésemos identificado nosotros aquella noche.
Nuestra cata fue mucho más sencilla: madera, buen sabor y facilidad de consumo.

Aquí aparece un detalle que merece la pena explicar porque evita uno de los errores más habituales cuando buscamos información de vinos que llevan tiempo guardados.
Nuestra botella marca 14% vol. y tiene 1,5 litros. Eso está impreso físicamente en su contraetiqueta y, por tanto, es el dato que utilizamos para esta cata.
Sin embargo, la ficha que Félix Solís publica actualmente para FYI Red Blend indica 13,5% vol. y presenta el vino como un coupage de Tempranillo y Syrah.
| Dato | Nuestra botella | FYI actual según bodega |
|---|---|---|
| Formato | 1,5 litros | La ficha consultada no corresponde específicamente a este magnum |
| Alcohol | 14% vol. | 13,5% vol. |
| Productor | Félix Solís, S.L. | Félix Solís |
| Origen | Producto de España | Uvas de distintos orígenes vitícolas españoles |
Esto no significa que haya ningún problema. Las marcas evolucionan, cambian mercados, formatos y ensamblajes. Lo importante es no sustituir el dato de la botella que realmente hemos bebido por el de una ficha comercial actual.
La contraetiqueta incorpora información específica para México y señala como importador a Importadora Primex. Es una buena pista de que este FYI estaba preparado para un circuito comercial diferente al que podemos encontrar habitualmente hoy en España.
El formato de 1,5 litros equivale a dos botellas convencionales. Y aunque solemos asociar el magnum a celebraciones o vinos destinados a una guarda importante, en este caso nos parece especialmente lógico por otro motivo.
FYI es un vino social.
Si lo que tenemos delante es un tinto fácil de compartir, pensado para acompañar comida y capaz de gustar a perfiles distintos, el magnum deja de ser una extravagancia y se convierte casi en el formato natural para una mesa con varios amigos.
La propia marca juega con las iniciales FYI —For Your Information— y Félix Solís utiliza también la expresión Fast, Young and Intense para explicar el concepto.
La etiqueta va exactamente por ese camino. No encontramos château, escudo heráldico ni referencias solemnes. Las grandes letras FYI tienen un trazo que recuerda al dibujo manual y al grafiti, con un pequeño racimo incorporado en el diseño.
Félix Solís relaciona expresamente esa estética urbana con el concepto del coupage: mezclar distintas uvas para construir un vino contemporáneo, reconocible y alejado de la imagen más tradicional.
Y, aunque el marketing puede gustarnos más o menos, después de beberlo entendemos perfectamente el público al que apunta. No parece querer intimidar a nadie.
La mezcla está en el centro del concepto.
El roble americano tiene presencia.
No exige experiencia para disfrutarlo.
Nos parece especialmente apropiado para compartir.
La bodega propone actualmente cordero y quesos, especialmente queso azul. Tiene lógica: la estructura del tinto y el paso por madera permiten acompañar sabores con cierta intensidad.
Pero después de probarlo, nosotros ampliaríamos bastante el campo. Lo vemos perfectamente con carnes a la parrilla, hamburguesas, embutidos, quesos curados, pizza con ingredientes potentes o una mesa informal de picoteo.
No buscaríamos una combinación demasiado delicada. FYI tiene suficiente carácter como para agradecer platos que puedan responderle.
carne y asados
mejor con intensidad
pizza y picoteo
Éste es probablemente el dato más difícil de trasladar a nuestra botella. Nuestro amigo la había comprado hacía tiempo y no tenemos un precio de compra fiable de aquel magnum de 1,5 litros.
Además, el formato y la presentación que probamos no coinciden exactamente con la ficha comercial actual, así que preferimos no inventar un PVP.
Como orientación de mercado, hemos localizado referencias recientes del FYI estándar de 75 cl alrededor de 5,5 euros en comercio europeo, mientras que plataformas internacionales de vino muestran precios medios online superiores según mercado. También apareció recientemente en España dentro de un pack de cuatro botellas —dos Mucho Más y dos FYI— por 15,99 euros.
Y aquí vuelve a aparecer aquello de “muy de consumo general”. No estamos ante una botella que pretenda justificar un precio elevado mediante origen, parcela o largas crianzas. Su propuesta parece otra: ofrecer sabor, madera y una sensación suficientemente rica a un precio accesible.
Sí, pero entendiendo perfectamente qué estamos comprando.
Si alguien busca un tinto delicado, con la madera escondida y una enorme expresión de terruño, FYI probablemente no sería nuestra primera recomendación.
Si, en cambio, necesitamos una botella para una comida con varias personas, queremos un tinto sabroso, nos gusta notar algo de madera y no queremos complicarnos demasiado, entonces entendemos muy bien su atractivo.
En nuestra cata no fue una botella que provocase una discusión interminable ni necesitó media hora para convencernos. Se abrió, se sirvió y funcionó.
Y eso también tiene valor.
No vamos a inventarle una profundidad que no recordamos. Su mérito fue mucho más sencillo: la botella se dejó beber, acompañó la reunión y nos gustó. Para un tinto pensado para compartir, no es poca cosa.