D.O.Ca. Rioja • Rioja Alavesa
ADUNA TINTO JOVEN
Heredad de Aduna: Luces y sombras bajo la Sierra de Cantabria
"Samaniego es, sin duda, uno de los balcones más privilegiados de la Rioja Alavesa. Allí, al abrigo de la imponente Sierra de Cantabria, Heredad de Aduna gestiona un patrimonio vitícola envidiable. Sin embargo, en el mundo del vino, un gran terruño no siempre garantiza un joven equilibrado. Hoy analizamos su propuesta más básica por un precio de 4,00€."
La historia de la familia Aduna es la historia viva de Samaniego. Establecidos en la localidad desde 1650, han dedicado siglos al cultivo de la vid, aunque no fue hasta 1986 cuando José Martínez Aduna consolidó la actual bodega. Con 30 hectáreas de viñedo propio situadas entre los 400 y 700 metros de altitud, la materia prima cuenta con todos los elementos para brillar: altitud, orientación y un microclima ideal para el Tempranillo.
A pesar de estas condiciones idílicas y de trabajar con una variedad predominante que dominan a la perfección, el Aduna Joven (100% Tempranillo) se enfrenta al reto de la consistencia. En una zona donde la competencia por el "vino de año" es feroz, Heredad de Aduna busca con este tinto la expresión más inmediata y frutal de sus viñedos alaveses, aunque el resultado final en esta cata nos ha dejado con más dudas que certezas.
Anatomía de un Tinto de Batalla
Con una graduación de 13,5% vol., este vino se presenta como un Rioja de corte clásico en su juventud. No obstante, en nuestra mesa, la experiencia no ha sido la esperada. Comparado con otros exponentes de la misma zona, este Aduna adolece de una estructura que sostenga su ímpetu alcohólico. La acidez, que debería ser una columna vertebral refrescante, se percibe aquí algo descompensada, restando elegancia a un conjunto que se siente excesivamente ligero.
Nota de Cata: Sombras en la copa
Visualmente, el vino cumple con los cánones de un tinto joven: colores violáceos y capa media. Sin embargo, es en la fase gustativa donde el Aduna Joven pierde fuerza. El inicio del trago es punzante, con una acidez marcada que recuerda a ciertos tintos de la Rioja Alta pero sin la redondez necesaria para equilibrarla.
En Boca: Su paso es demasiado fugaz. Falta cuerpo y esa sensación masticable que solemos buscar en la fruta de Samaniego. El retrogusto es escaso, dejando un rastro ácido que no invita precisamente a la armonía. Es un vino claramente enfocado al "chateo" rápido, pero que se queda corto si se busca algo más de complejidad o estructura.
Veredicto Final: 77 Puntos
No todos los vinos pueden ser protagonistas, y este Aduna Joven parece cómodo en su papel de vino de diario sin pretensiones. Con una puntuación de 77 puntos, su relación calidad-precio se percibe algo justa, incluso para sus 4 euros. Quedamos a la espera de probar sus hermanos mayores (Crianzas y Reservas), de los que tenemos mejores referencias, para comprobar si el potencial de Samaniego brilla con más fuerza bajo el sello de la Heredad de Aduna.

