Vidigueira Premium 2015
Ato III: A Saudades • Análisis Técnico de Añada
El Alentejo es una región de contrastes brutales, pero la subregión de Vidigueira es, sin duda, su rincón más enigmático. El Vidigueira Premium 2015 no es simplemente un vino de cooperativa; es la culminación de un proyecto que busca embotellar el tiempo y la melancolía portuguesa. Con un precio que se mueve entre los 18 y 22 euros, este tinto de 13,5% vol. se presenta como una anomalía en un mercado que castiga la paciencia. Tras una década en botella, lo que encontramos es una estructura que desafía la lógica del clima cálido, ofreciendo una frescura que solo se explica a través de su geología particular.
I. El Secreto de la Falla Geológica
Lo que diferencia a Vidigueira del resto del Alentejo es la Sierra de Portel. Esta formación actúa como un muro climático que retiene las brisas atlánticas, creando un microclima donde las noches son frescas y los días luminosos pero ventilados. El Premium 2015 nace de cepas viejas que han hundido sus raíces en suelos de pizarra (xisto) y granito. Esta combinación es crítica: el granito aporta la tensión y la acidez necesaria para que el vino no sea pesado, mientras que la pizarra retiene el calor del día para asegurar una maduración polifenólica completa.
En el paladar, esta geología se traduce en una mineralidad casi salina. No es un vino de fruta explosiva y efímera; es un vino de terruño, donde la tierra se impone a la uva. La añada 2015 fue especialmente generosa en este equilibrio, permitiendo que la planta trabajara sin el estrés hídrico que suele asolar otras zonas del sur de Portugal. El resultado es una concentración de extracto seco que le otorga una longevidad excepcional, permitiéndole llegar a 2026 con una viveza que asombra a los catadores más experimentados.
"Este vino no se bebe para olvidar el tiempo, sino para comprender cómo el tiempo puede mejorar la esencia de la tierra."
II. Triada de Castas: La Sinfonía del Alentejo
El ensamblaje del Vidigueira Premium es una lección de arquitectura líquida. La Trincadeira es la encargada de aportar la frescura herbal y los aromas de sotobosque. Es una variedad difícil, que exige una precisión quirúrgica en la vendimia, pero que en este 2015 ofrece una columna vertebral de acidez que mantiene el vino erguido. Por otro lado, la Syrah aporta la carnosidad y las notas de especias negras y violetas que suavizan el conjunto.
Pero el alma indiscutible de este vino es la Alicante Bouschet. Considerada la uva reina de Portugal por su capacidad de guarda, es una de las pocas variedades tintoreras. Ella es la responsable del color rubí profundo y de los taninos firmes que han permitido que este vino evolucione noblemente. Tras diez años, la Alicante ha perdido su agresividad juvenil para transformarse en una seda oscura, con recuerdos a cacao amargo, higos secos y cuero noble.
Análisis Sensorial tras una Década
- Vista: Capa alta, granate denso con ribetes que apenas muestran evolución teja.
- Nariz: Complejidad terciaria: tabaco, caja de puros, fruta negra compotada y un fondo mineral.
- Boca: Entrada amplia, taninos polimerizados y un final largo con recuerdos salinos.
III. El Valor del Tiempo y el Servicio Perfecto
El Vidigueira Premium 2015 exige un respeto que pocos vinos de su rango de precio demandan. No es un tinto para descorchar y servir inmediatamente. Necesita, al menos, 45 minutos de oxigenación para que las notas de reducción en botella desaparezcan y dejen paso a la fruta y la especia. La temperatura ideal de servicio se sitúa en los 17°C; por encima de los 20°C, el alcohol empezaría a desequilibrar la elegancia de los terciarios.
En cuanto al maridaje, estamos ante un vino que pide proteínas con carácter. Es el compañero perfecto para un jabalí estofado, carnes rojas a la brasa con sal gorda o quesos potentes de la zona del Alentejo. Su capacidad de limpiar el paladar gracias a la acidez de la Trincadeira lo hace versátil incluso con platos grasos, demostrando que la elegancia no está reñida con la potencia.
En conclusión, el Vidigueira Premium 2015 es un triunfo del cooperativismo de calidad. Representa la "Saudade" lusa de una forma tangible: un anhelo por el pasado que se disfruta en el presente. Si buscas un vino que cuente una historia de tierra, sierra y tiempo, esta botella es, sin duda, una de las mejores inversiones que puedes hacer en el panorama vinícola portugués actual.

